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Sobre Oscar

Oscar Arenas Larios

Por encima

Me llamo Oscar Arenas Larios, escribo, pienso y existo.

He publicado un libro, he sido educador en el tiempo libre y ahora trabajo como redactor creativo aportando soluciones a marcas grandes y pequeñas y además enseño creatividad en el sentido más ámplio posible allí donde me dejan.

En profundidad

A alguien que ha escrito por mil razones y sinrazones se le supone solvencia suficiente para apuñalar al herrero con el cuchillo de palo y hablar de sí mismo con una maestría deslumbrante. Pero no es fácil. Ahí está Hemingway desconfiando de los adjetivos y aquí estoy yo presentándome como bípedo, peludo, miope, gafapasta, lleidatà, català, de secano, mediterráneo, occidental y humano. Quizá también como dormilón y soñador o como un impaciente demasiado sensible.

Qué contraproducente parece contradecir. La gente a la que nunca le va mal pero a la que tampoco le irá bien no quiere confusión, quieren coherencia. Para ellos seré idealista y cínico. Complejo y austero. Barroco y descuidado. Un ateo abogado del diablo. Optimista decepcionado.

Amo llevar la contraria porque he aprendido que, por alguna razón, lo más inútil es lo más satisfactorio. Así me siento orgulloso de haber escrito un blog que se ha convertido en un libro sorprendente, de haber arrancado multitud de proyectos creativos y de haber sido durante más de 6 años educador en el tiempo libre sin cobrar ni un duro.

Hay otras cosas que quizá no me llenan de orgullo pero que también hablan de mí: comprar libros que tardo meses en leer porque hay lista de espera, ir al cine solo para luego contarme películas a mí mismo, bailar la música que nadie baila o apoyar campañas de crowdfunding como el que va de rebajas.

En cambio, hay otros detalles que, a pesar de su relevancia en mi vida son absolutamente insignficantes si lo que quieres es comprenderme. Por ejemplo, soy licenciado en publicidad, una formación que gané en el casino de la burocracia apostando mi nota de corte a ciencias o a letras.

Así, tengo un trabajo que hay que reivindicar demasiado a menudo para que el personal se lo tome en serio. Pero también tengo aficiones e intereses que para mucha gente son trabajos. Trabajo escribiendo, dándole vueltas a ideas, mandando e-mails y publicando cosas en Facebook. Y me encanta leer sobre ciencia y política como el que lee revistas del corazón.

Fruto de mis intereses y mi formación en creatividad, siempre termino reivindicando todo tipo de innovaciones por el simple hecho de desguazar lo existente y explorar nuevas vías. Todo puede hacerse mejor, aunque sea simplificándose. Puestos a que la entropía del universo aumente de forma inevitable, qué menos que sumarse al bando ganador.