Skip to content

5 curas de humildad a nuestra soberbia innovadora

Aunque el desarrollo tecnológico invita al optimismo, su búsqueda constante no está exenta de fracasos. Es más, de hecho avanza gracias a ellos.

El desarrollo desigual entre sectores, en algunos por falta de inversión, en otros por la enorme dificicultad de desplegar las nuevas prácticas, hace que aún haya necesidades de lo más prosaico sin resolver, todo ello cuando el hombre es capaz de plantearse llegar a Marte y mientras curamos enfermedades que antes nos mataban por millones.

Es más, de hecho se nos dan mal los detalles: que las vacunas lleguen o que pequeñas dificultades logísticas no se conviertan en un mundo. Para todos los tecnooptimistas de vacaciones, aquí van 5 curas de humildad y 5 llamadas a la acción para encontrar soluciones.

Buzones inaccesibles al correo postal

Cada mañana, miles de carteros en todo el mundo molestan a millones de vecinos para conseguir que alguien les abra en los bloques de pisos que tienen buzones en el interior. En mi época de home office, si dormía hasta algo más tarde de lo normal, lo que me terminaba sacando de la cama era una señora que tras llamar al interfono se identificaba como «la carteraaaaa».

Muchos carteros y mensajeros buscan complicidades en vecinos o comercios cercanos pero delegar la solución en la pericia del trabajador o en la memoria de un vecino es ignorar que estamos frente a un problema de diseño doble: de arquitectura de los portales y situación de los buzones por un lado, y de funcionamiento del servicio postal, por otro. Los servicios postales han vivido disrupciones profundas (y no hablo del nuevo logo de correos, sino de hechos como la invención de los sellos o el aumento exponencial del e-commerce) y no me parece que este problema necesite una: probablemente la solución al acceso a los buzones será de esas que apenas se perciben.

Desde Amazon a BonÀrea pasando por Correos, muchos retailers y empresas de logística lo intentan con boxes pero estas soluciones no son un estándar común y necesitan el alta del usuario. Precisamente la solución debería ser algún tipo de buzón solamente accesible al propietario (como en muchos portales que cuentan con un vestíbulo solo para buzones). Disclaimer: matar de una vez por todas al correo postal no me parece una solución.

Firmando una arbitrariedad

A veces, con una simple firma hay suficiente para que alguien muestre conformidad con algo. Lo mejor de todo, es que muchas veces, la persona que recibe la firma no tiene ninguna otra muestra para comprobar su autenticidad. Sin embargo, tampoco hay ningún impedimento para que la firma cambie con respecto al DNI o al pasaporte. ¿Quién no ha empezado firmando con estrellitas y otra parafernalia de adolescente y luego ha madurado? A pesar de su poca fiabilidad (más allá de la grafología) esta convención se mantiene porque la solución además de una validez de proceso debe validarse legalmente y aplicarse en multitud de sectores (básicamente en todos cuyos procedimientos haya papel o impliquen aceptar o rechazar términos).

Los DNI electrónicos, los certificados digitales y otroso inventos tienen una de las UX más penosas que he visto en años (llena de incompatibilidades, distintos estándares…), en parte porque son productos digitales pensados desde la mentalidad burocrática. Quizá la solución está en mejorarlos y hacerlos accesibles, pero aún hay un porcentaje de la población sin acceso a Internet, por lo que quizá este camino no es válido.

¿Será la biometría la prueba definitiva de identidad o hay que esperar a una tecnología de verificación como blockchain (por cierto, para prestar atención: el New York Times va a usarlo para combatir deepfakes)? ¿O todo pasa por una solución más sencilla con doble factor de autentificación como el IDCAT, en el que te registras con DNI + Tarjeta sanitaria y firmas con clave SMS en trámites con la Generalitat e instancias locales?

La muerte silenciosa y las reformas ruidosas

Podemos matar sin hacer ruido, a distancia, operando remotamente las armas y sin arriesgar soldados. El sueño de cualquier militar. Sin embargo, la construcción y las reformas siguen haciendo ruido, siguen requiriendo el desplazamiento y el riesgo de trabajadores y produciendo molestias a todos los que viven y trabajan cerca de ellas. Sí, los días que dormía hasta tarde y no me despertaba la cartera, me terminaban despertando las obras de la calle o el bricolaje dominguero de alguien (por cierto: si logro dormir más allá de la cartera y de las obras, no os preocupéis, vivo con una perra ladradora-poco-mordedora).

Señalar cualquier tipo de gasto militar suele poner de relieve lo poco que avanzan otros campos. Ya no es que en albañilería u otros trabajos técnicos quede mucho por hacer en insonorización o reducción de fricciones… es que las telereparaciones parecen aún ciencia ficción a pesar de ser técnicamente posibles.

Las noticias vuelan pero el dinero no

Un correo electrónico llega casi inmediatamente independiemente del proveedor que usen remitente y destinatario. Una transferencia bancaria nacional tarda un dia laborable, que se puede convertir en tres si te pilla con un fin de semana de por medio. Y a diferencia del correo electrónico, eso solo se resuelve, si las personas implicadas comparten banco. Y a veces ni así.

Probablemente las transferencias necesiten de comprovaciones pero también seguro que esas comprovaciones son tareas tan rutinarias que pueden ser fácilmente automatizables (y ese personal que se liberaría podría dedicarse a atender mejor a los clientes, a diseñar procesos mejores que las transferencias, evitar errores de la banca o, yo que sé, trabajar menos, que para resolver el cambio climático iría bastante bien). En todo caso, que la Reserva Federal norteamericana prometa transferencias instantáneas para el 2024 hace que todo siga pareciendo aún terriblemente lejos.

Somos muchos y mal distribuidos

Hace no mucho Pedro Sánchez hablaba de llevar instituciones del Gobierno a otras ciudades para evitar la despoblación de la famosa España Vaciada. Y Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y dignísima sucesora de las meteduras de pata de Rajoy, llamaba a apadrinar pueblos. En todo caso, cuando algo llega hasta los políticos es que el problema ya es gordo de verdad: hay una zona en España con menos densidad de población que Laponia.

Pero además, en el otro lado del problema está el vivir en zonas densamente pobladas: trabajamos en los mismos sitios y vivimos cerca de ellos. Colapsamos el tráfico, contaminamos las mismas zonas, los trenes en los que viajamos huelen mal y hacemos que los precios de la vivienda suban (aunque quizá esto no sea del todo culpa nuestra sino de la ausencia de regulación).

El territorio es enorme, tenemos Internet rápido, alta penetración de smartphones y no es necesario reunirse cada día. No pasa nada por no tener oficinas en el Eixample o en la Castellana. ¿Por qué no invertimos más en el desplegamiento de tecnologías de teletrabajo, olvidamos la idea de los clusters, especialmente en sectores de servicios (para qué narices van a estar todas las agencias de publi en la Calle Tusset, por ejemplo) y empezamos a buscar soluciones pragmáticas como abrir junto a socios, clientes, en zonas no cubiertas, en sitios que permitan la conciliación o, simplemente, sitios que te dejen con la boca abierta, como mis antiguos colegas de Pulso Marketing),

¿Qué es un problema, en el fondo?

Quizá alguna de estas 5 curas de humildad no es un problema para ti. La dimensión personal y el punto de vista es lo que hace que un problema lo sea. Si lo damos por hecho, probablemente no lo veremos así: nos adaptaremos o nos resignaremos. Sin embargo, esta mentalidad crítica como la que usan los usuarios de Houston, una especie de red social creada alrededor de este tipo de problemas, es ideal para encontrar oportunidades o para realizar mejores disgnósticos.

Estos cinco problemas son cinco quejas pero tambien cinco oportunidades, cinco premisas creativas para repensar ciertas cosas que damos por hechas, porque la observación crítica siempre es el primer ingrediente de la creatividad.

Por cierto, a veces se me ocurren ideas a partir de quejas como estas. Si queires echarles un vistazo están en el Idearium.