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Cómo escribir tu novela en 7 pasos

Escribir una novela parece tan complicado que pagar 1000€ por un curso de narrativa parece hasta razonable. Pero no lo es. Los cursos importan para desarrollar tu estilo, para no abusar de los puntos suspensivos, para afinar el olfato para las historias impactantes y demás cosas que sí aporta el consejo de un profesional.

Sin embargo, todo lo que puede contarte alguien a nivel técnico, cabe en un taller de 100€, de dos o tres tardes. Este post es el resto.

Cualquiera puede escribir bien si ha leído y practicado suficiente, cualquiera puede tener una buena idea para una novela, pero la narrativa larga requiere la combinación de un trabajo creativo y de un hábito, dos cosas que no siempre suelen mezclar bien. Nos sentamos a escribir, nos distraemos, vamos a escribir una escena pero pensamos en otra… La clave para lograr terminar una buena novela no está ni tan siquiera en una historia épica o relevante. Está en el hábito y en saber hacia dónde vamos.

Después de escribir algo como 365 formas de pedir trabajo a base de hacer algo cada día, he terminado uno de los proyectos de novela que tenía en un cajón y lo he hecho con el mismo método con que completé mi reto: trabajando un poco cada día, aunque sean 20 o 30 minutos. De forma innegociable. Laborables y festivos. Fresco o cansado. Sobrio o bebido. Sin excusas. ¿Por qué? Dorothea Brande en su Cómo ser escritor lo explica magnifícamente: desarrollando una costumbre fija seremos amos de nuestro autocontrol y podremos escribir a voluntad, sin depender de esa Campanilla casposa llamada inspiración.

Primero que nada, enuentra tu momento, de 20 minutos como mínimo para escribir cada día. Los clásicos son a primera hora de la mañana y a última de la noche, pero lo importante es hacerlo cada día pase lo que pase y estés dónde estés. Si logras escribir cada día sin faltar a tu cita, más pronto o más tarde terminarás lo que te propones, es pura matemática.

Contando con el hábito, ¿qué necesitas? Proponerte algo: saber hacia dónde escribes. Ahí es donde entra la arquitectura narrativa con mi humilde método:

1- Resume tu argumento en una frase. Cuéntate a ti mismo de qué va tu novela. Por ejemplo para 0,99€, la novela pseudoautobiográfica sobre las desventuras de un becario en un departamento creativo que me planteé escribir hace tiempo, ese argumento en una frase sería este:

Un joven trabaja para una multinacional sin cobrar y sufre putadas junto a sus compañeros.

2- Escribe qué aportará tu novela. Es importante. Debes tener claro qué quieres contar pero también por qué quieres hacerlo. Recuperando el ejemplo anterior, la aportación de 0,99€ sería esta:

Contrastar la realidad precaria con el mito materialista de Mad Men o 99 francs, ser el testimonio de una generación perdida.

3- Escribe en pocas frase el punto de partida de ese argumento. Tu principio. El hilo de tu historia se engancha aquí, así que el arranque debe ser potente y a la vez, resistente.

A nuestro becario, en su primer día en la agencia, le asignan a una directora creativa que será su responsable. No podrá entregar nada que ella no haya supervisado y teme que nadie valorará su trabajo si siempre hay alguien con el poder de cambiárselo.

4- Escribe el final en una frase para decidir dónde llegará el argumento desde el punto de partida.
No tiene por qué ser lineal aunque las historias de toda la vida siguen funcionando. De todos modos, si estás empezando, mejor escribir las novelas experimentales después de haber escrito una novela normal, ¿no?

Finalmente se ve en un bar sirviendo las cervezas que él anunciaba.

Decidir un final puede parcer dificil pero es tan sencillo como decidir un principio. Cuestión de cierta arbitrariedad y de creer en él. A mí me gusta que sean inesperados pero un final que se intuya desde el minuto cero le puede sumar mucho interés a la trama. Los spoilers no tienen porqué ser malos: lo que importa es el camino, no el destino.

5- Desarrolla el argumento, une el principio y el final con frases esquemáticas.

Entre la frase del punto 3 y la del punto 4 hay multitud de hechos. Empieza a enumerarlos, de forma aún simple, como todo lo que has hecho.

A nuestro becario, en su primer día en la agencia, le asignan a una directora creativa que será su responsable. No podrá entregar nada que ella no haya supervisado y teme que nadie valorará su trabajo si siempre hay alguien con el poder de cambiárselo.

Dos días después, una ejecutiva le pasa un trabajo directamentea  él, lo hace, lo manda directamente a la ejecutiva y mientras recibe la reprovación de su directora creativa por saltársela, el cliente lo aprueba.

Empiezan a llegar cambios de los superiores de cliente y finalmente su trabajo pierde la esencia igualmente.

(…)

Tiene que lograr vivir con gastos mínimos.

Empieza a pagar-se el café de media mañana yendo de sofá en sofá y buscando monedas entre los cojines.

Por las mañanas y los mediodías hace una ronda por las salas de reuniones para ver en cuáles hay reuniones con cátering y arrasar con él cuando se terminen.

(…)

Se despide de sus compañeros con una ronda de cervezas en la que cada uno tiene que pagarse la suya. Algunos de sus compañeros más alegados no han venido porque están trabajando hasta tarde.

Finalmente se ve en un bar sirviendo las cervezas que él anunciaba.

6- Empieza a alargar tu novela. Después del punto anterior tendrás una veintena de frases que tendrás que desarrollar y conectar entre ellas, ahora con párrafos desarrollados que conduzcan al lector de un punto a otro. Esto es tu novela.

Llego al sitio. Un edificio de cristal como los de las películas y en los que jamás creí que trabajara nadie con rostro humano. Después de cinco años soñando con algo así y ahora solo una puerta automática me separa de mi sueño. Un paso más y podria acceder a mí ambición: ser creativo publicitario.

Dicen que los sueños tienen un precio. El mío no. Porque la agencia no me pagará nada en virtud de un convenio que ha firmado con mi universidad…

7- Escribe y corrige. Terminé mi novela el 5 de agosto y hasta hace unos días no terminé la primera corrección. Revisar es mucho menos estimulante que escribir, por lo menos para el autor. Creo que sería mucho mejor corregir los avances de un día a la jornada siguiente de forma que, tras una breve corrección, te situas en el punto de partida inmediatamente.

8- No pierdas de vista la razón por la que escribes ni la arquitectura de la historia.
La arquitectura es fundamental. Escribir no tiene sentido por muy bien que lo hagas si no sabes dónde te diriges. Esto es lo que me ha enseñado la publicidad: cada palabra y cada frase están dónde están por algo. Pero no lo sabía cuando empecé a escribir, con más pasión que conocimiento y asi ha ido. He emprendido la escritura de mi novela media docena de veces y solo he logrado terminarla cuando, tras ella, havia un hábito y un propósito.

De hecho, la idea de esta novela data de cuando cursaba bachillerato. Esa frase inicial, ha sido suficientemente potente para haberse mantenido hasta hoy en día. Y ahora que he sido capaz de hacer un mapa de la historia y darle un final lo suficientemte poético, ahora es cuestión de poner palabra sobre palabra, ladrillo sobre ladrillo y unir los puntos. Porque los mapas ya están hechos, pero lo importante es el camino.